viernes, 19 de noviembre de 2010

Ciencia

Es lindo cuando uno se encuentra con algo que le parece que está bien planteado, con lo que coincide. Esta es una de las razones por las que me apasiona la filosofía. Muchas veces pasa que nos recomiendan lecturas de las cuales no tengo nociones previas y resulta ser que el/la que lo escribió pensó lo mismo que yo (o algo muy parecido, para ser más precisos) como 500 años atrás. Y es maravilloso. Sobre todo porque muchas veces está expresado de una forma que tal vez no hubiese podido transmitir con tanta presición. Obviamente también te podés encontrar con chascos. Pero eso no quita el placer de leer algo que sorprende y cautiva.
Si bien este no es exactamente el caso (porque en lo que les voy a contar sí tenía nociones previas, así que más o menos sabía a lo que me iba a enfrentar), acabo de tener uno de esos momentos.
Contextualizo: estoy leyendo a Mr. Kuhn para preparar una materia (Epistemología). Y bueno, acabo de terminar los 13 capítulos (me falta la postdata, por eso no digo el libro) y me acabo de encontrar con algo que armoniza bastante bien con lo que pienso (por lo menos por ahora).
Y es que lo que incomoda no es el cambio en sí, sino lo que implica no tener una meta perfecta, saber que no nos estamos acercando a Dios, a la verdad o a la perfección por más que acentuemos y resaltemos el avance de las ciencias. Y es por eso que se vuelve tan relevante el ejemplo de Darwin. Kuhn nos dice: lo que hizo que mucha gente rechazara el darwinismo no fue la idema misma de la evolución (que de hecho ya se estaba gestando desde hacía varios años), sino la sentencia de que el ser humano no está más cercano a la perfección que cualquier otra especie (y ésta sería la herida narcisista de la que habla Freud). La humanidad es una especie más que está en la lucha por la superviviencia, y si subsiste no es porque sea más digno de admiración. Sí, hay evolución. Sí, hay progreso. Pero no nos estamos acercando o alejando de una meta. El progreso no es una mera acumulación lineal de conocimientos desde tiempos inmemoriales hasta el día de hoy. Y hay que aceptar que si bien la ciencia actual se vive como la verdad, no es tal.
Hay que pulir, lo sé. Pero me pareció interesante.