viernes, 19 de febrero de 2010

Reflexiones feministas II

Seré curiosa… Pero, ¿qué es lo que defiende la Iglesia Católica?
¿A los niños? ¿Buscar que ellos tengan amor y dignidad?
El padre Aguilar es más que un secreto en el closet de la iglesia. Después de esquivar cargos penales en California, donde la policía dijo que había abusado de al menos 26 niños, él fue acusado formalmente de abuso en 1997 en México. Él permaneció en el ministerio durante el juicio, con apoyo de la iglesia, aun después de ser encontrado culpable el año pasado. Recientemente, evitó una sanción en base a un tecnicismo, dijo un juez mexicano. [1]
¿A la diversidad? ¿A la igualdad?
En efecto, empezando en 1870 y por poco más de un siglo, el gobierno canadiense en cooperación con las iglesias de ese país creó un sistema por el cual los niños indígenas de las comunidades conocidas como Naciones Primeras, Inuit y Métis, eran separados forzosamente de sus familias y llevados a internados en los que se pretendía erradicar su identidad cultural. Aunque el propósito ostensible de los internados era el de enseñar oficios prácticos a los niños, su motivación ideológica era la destrucción de toda identidad indígena separada de una supuesta identidad nacional única. Tal como lo reconoció el Primer Ministro Stephen Harper frente a la Cámara de los Comunes, lo que se buscaba era “matar al indio en el niño”.
Naturalmente, tal proyecto sólo podía ser aplicado con enormes dosis de violencia institucional: las familias eran separadas en situaciones de gran brutalidad, los niños eran castigados cruelmente por utilizar sus nombres nativos o hablar su idioma. La violencia sexual, las palizas, la enfermedad y el hambre reinaban en estos internados. Como mudos testigos quedan los cementerios de niños indígenas al costado de los antiguos internados: no hay determinación clara de cuántos jamás volvieron con sus familias, ya fuera como resultado de haber muerto en los internados o huido de ellos.
[2]
¿La consigna 'vida para todos'?
La nueva investigación dibujó un panorama aún más inquietante. La lista de abusos es variada y descorazonadora: el informe incluye casos de novicias violadas por los sacerdotes a quienes tienen que solicitar los certificados oportunos, habla de médicos de hospitales católicos que se ven asediados por sacerdotes que les llevan 'a monjas y otras jóvenes para abortar'. O'Donohue cita un caso extremo, el de 'un sacerdote que obliga a abortar a una monja, ella muere y él oficia la misa de difuntos' por la joven fallecida. [3]
Ah. Macanudo.
Y leyendo la última nota me surgió una pregunta más, ¿qué pasa con todas esas organizaciones de lucha contra el aborto? ¿qué es lo que aclaman y qué lo que silencian?
Según cifras oficiales, en Argentina se practican 500.000 abortos clandestinos por año, casi un aborto por minuto. Se hospitalizan 68.000 mujeres al año por complicaciones derivadas de esta práctica y el 24,2% de las muertes maternas son a causa del aborto clandestino, que ya es la segunda causa de mortalidad materna en el país. [4]
¿Qué pasaría si se despenalizara? ¿Aumentaría la cantidad de abortos? Curiosamente vi estadísticas (que en este momento no encuentro, apenas las recupere las subiré) en las que se mostraba que la cantidad de abortos había disminuido en aquellos países en los que no era punible. Y obviamente la cantidad de mujeres muertas era mucho menor por ser practicado en lugares con la salubridad necesaria.
Lo que me resulta más curioso es... bueno, el ejemplo de la fuente 3. La Iglesia levanta el dedo en contra de estas supuestas conductas inmorales que atentan contra la vida y son ellos mismos los que obligan a sus monjas a abortar, los que abusan sexualmente de niños, los que anulan la identidad.
Me gustaría mucho que opinen y ofrezcan su posición (con una buena justificación por favor). Me despedido con un fragmento de una contratapa de Osvaldo Bayer:
En primer lugar, las jerarquías católicas deberían recurrir a la experiencia del ser humano y a la ciencia. Hacer cursos con psicólogos, con médicos, sí, hasta con poetas, acerca de palabras como amor, cuerpo humano, hijos. Y de allí, al estudio de todos los complejos y hasta enfermedades mentales que se originan con las prohibiciones, llamados “pecados” por el catolicismo. Preguntarse desde cuándo y quién impuso lo de la llamada “castidad” y aquello de que sólo el hombre, como sacerdote, puede ser representante de Dios en la Tierra. No es así. La mujer es parte de la vida, fundamental, y no sólo está para rezar del lado de enfrente del altar sino para actuar y acompañar. [5]
PD: hoy no hay historieta.
Fuentes:
[2] ICTJ
Edición del 28 de Febrero: encontré la fuente que les debía.
Países donde se han desarrollado programas respetuosos de los derechos sexuales y reproductivos que incluyen la legalización del aborto, tienen tasas mucho más bajas de aborto que las estimadas en países donde éste es ilegal. Por ejemplo, en dos países donde el aborto es legal como Holanda y Canadá se realizan 0.53 y 1.20 abortos por cada 100 mujeres en edad reproductiva, respectivamente. En Argentina, donde está penalizado, se estima que se practican 5.35 abortos cada 100 mujeres en edad reproductiva.