sábado, 30 de junio de 2012

Por una investigación crítica (o por qué decirle no a Popper)


El disparador de una investigación es, para Adorno, la pretensión de transformación de la sociedad. La sociedad, en tanto objeto de estudio complejo que no puede ser entendido de antemano, es el problema. No es (no puede ser), entonces, un todo acabado compuesto por procesos aislados y por una serie de individuos guiados por un entorno determinado.  Las contradicciones son, para Adorno, constitutivas de la realidad social. Es por esto que no pueden separarse los conflictos inmanentes y reales de la sociedad sin caer en una fetichización de la misma. Esto no va, por otro lado, en detrimento de la investigación teórica ya que, tal y como sostiene el autor, «únicamente a quien sea capaz de imaginarse una sociedad distinta de la existente podrá ésta convertírsele en un problema» (p. 45). Al enfrentarse a semejante realidad contradictoria y en vistas de modificarla, el investigador puede proponer numerosas soluciones, a partir de los cuales surgirán, a posteriori, los distintos problemas puntuales. Presuponer, entonces, que el problema (en sentido popperiano) es el punto de partida no es más que una simplificación del proceso del conocimiento. Asimismo en cuanto a la noción popperiana de crítica. Según Adorno, hay teoremas sociológicos que se oponen con tanta fuerza a ciertas teorías que se vuelve muy difícil criticarlos, pero eso no los hace menos científicos. En este sentido, la crítica no es algo que se lleva a cabo gratuitamente, sino que va «indefectiblemente unida a la resistencia contra toda la conformidad de la opinión dominante» (pp. 36-37). Esta situación no deja de estar en consonancia con lo que decía previamente: la sociedad es un todo conflictivo en el que la contradicción debe entenderse como algo necesario y propio de su constitución. Es justamente por esto que una teoría no puede seguir el esquema del ensayo y del error: cuando nos enfrentamos a una problemática social y la analizamos en profundidad, encontramos que no estamos ante contradicciones lógicas eliminables. Tal y como sostiene Horkheimer, un descubrimiento en ciencias sociales nunca está dado exclusivamente por consideraciones lógicas o metodológicas, sino que, por el contrario, siempre está ligado a procesos sociales reales. Una propuesta como la popperiana termina por medir a las ciencias sociales con la vara de las exactas, provocando un reduccionismo y una cosificación de la investigación y de la realidad social. La crítica no puede, entonces, centrarse en una recopilación de enunciados contradictorios. Es decir, no puede ser solamente formal porque se tratarían de conceptos vacíos que de nada sirven para el análisis de la realidad social. Tampoco puede ser solamente material porque necesitamos de ciertos conceptos que nos permitan ordenar tal crítica en vistas de construir una teoría. La crítica objetiva debe ser, entonces, material y formal. Sólo así podemos contruir una teoría, la cual debe concebirse como un fin en sí misma, y no como un vehículo de las ciencias.


Las citas de Adorno hace referencia a Popper, Adorno, Dahrendorf, Habermas (1978). La lógica de las ciencias sociales (Ponencia de Adorno), México: Grijalbo.

1 comentario:

  1. "...la crítica no es algo que se lleva a cabo gratuitamente, sino que va «indefectiblemente unida a la resistencia contra toda la conformidad de la opinión dominante» (pp. 36-37)"
    Como hablar por hablar, o meter a todos en el mismo saco.

    Buenísimo...

    ResponderEliminar