martes, 23 de diciembre de 2008

Libros


Muchas veces me pregunté cómo es que hay gente que no lee. Voy a intentar explicar por qué me resulta tan curioso (por decirlo de alguna manera).
Estamos a punto de entrar en el año 2009. Por fin estamos viviendo en una época en la que la censura hacia los libros no es tan fuerte. Quiero decir, siempre hubo escritos prohibidos. Durante la inquisición hasta había un libro con una lista de textos y frases prohibidas (¡qué duró hasta medidados del siglo XX!). En los diversos regímenes autoritarios que se impusieron a lo largo de la historia se prohibieron y quemaron obras. Fanáticos religiosos claman que ciertas lecturas son sacrílegas y llaman a sus fieles a destruirlas. Año tras año se impuso una cultura del miedo en la que era necesario ocultar y enterrar libros, para protegerlos del destino que les esperaba. Años de luchas interminables para que hoy podamos leer lo que queramos.
Y sin embargo, todos parecen olvidar lo excitante que es leer un libro. Ya entiendo por qué ya no necesitan una censura tan fuerte. Al decirnos que los libros son aburridos nos encaminaron a hacer otras cosas (como mirar en televisión programas de chimentos y boludeces de farándula [vale un comentario aquí: Sábato, parafraseando a Marx, dijo que la televisión es el opio del pueblo]). Cuando se olvidan los libros no se necesita la censura, porque además se olvida a la imaginación, el arma más fuerte que tenemos para luchar contra toda esta hipocresía.
Y si no me creen, lean “Fahrenheit 451”.

5 comentarios:

  1. Eso es lo que llaman, me da a mí, conductismo. Lo más parecido al condicionamiento de Un mundo feliz que ssencuentra por estos lares no tan irreales como los de los libros, pero sí mucho más surrealistas.

    En fin, yo sí me lo creo y, a pesar dello, probaré algún día con su recomendación.


    Otro saludico más.

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  2. Muy interesante reflexión. Siempre habrá quien piense, no obstante. Necesito tener esa fe aunque sea en una minoría de cerebros.

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  3. No se como soportan el hecho de estar encerrados continuamente en su propia historia sin conocer otras.

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  4. Siempre serán pobres de vidas ajenas. Siempre les faltarán los viajes que los que sí leemos hacemos sin aviones ni barcos de vapor.


    Miau

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  5. Me parece que el hecho de no leer viene acompañando a nuestra generación desde un sistema que necesita que las cosas se hagan rápidas, que todo se mueva rápidamente y casi sin pensar, por otro lado, en las escuelas las lecturas obligatorias siguen siendo los libros clásicos y muchos de esos son algo aburridos, para no denigrarlos completamente y decir que son aburridos en todo su extensión, cuando un chico lee esos libros muchas veces no desea profundizar en el ámbito sencillamente porque piensa que todo será así de aburrido, igualmente esto de no profundizar es algo constante y repetitivo en nuestra generación, dejó de pensarse a futuro y con una vista más ancha, la rapidez ha pasado a formar parte integrante de nuestras vidas y muchos se resignan a llevarla a cuestas.

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